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domingo, 29 de marzo de 2015

Técnicas del control del habla

En relación al manual sobre Disfemia comentado en entradas anteriores, a continuación enumeraré las diferentes técnicas del control del habla mencionadas en este recurso:

- Reducción de la velocidad en el habla: Un habla más lenta reduce el tartamudeo, ya que
facilita los movimientos articulatorios y la coordinación fono-respiratoria.

- Habla rítmica: Se reducen los bloqueos y las disfluencias. Se puede usar metrónomo, pero
en los primeros años de escolarización es más apropiado utilizar el ritmo a modo de
juego (Santacreu y Fernández- Zúñiga, 1991)

- Coordinación de los movimientos articulatorios, por medio de ejercicios específicos,
unidos también a un habla lenta para facilitar la planificación motora. Hay que trabajar
los movimientos articulatorios lentos, prolongados y relajados para reducir la tensión de
los músculos que inciden en la articulación.

Comienzo fácil: Consiste en empezar a hablar con una fonación suave y gradual y una
espiración estable. Desde una voz casi inaudible se va aumentando gradualmente hasta
la voz normal. Se utiliza en sílabas iniciales y en las palabras difíciles o temidas.

Relajación: Junto con el control de la respiración,contribuye a favorecer la reducción de la
velocidad del habla, y de la tensión que puede conllevar la ansiedad ante la
comunicación. Es conocida la relajación progresiva de Jacobson, pero en los primeros
años de escolarización es más indicado utilizar el juego y la imaginación para sugerir los
conceptos de relajación y tensión.

Desensibilización sistemática: Es una técnica compleja que consiste en aprender a
reducir la respuesta a un estímulo determinado. La reducción se produce cuando se
inhibe la ansiedad en presencia del estímulo que la provoca. Por tanto, es un recurso
para afrontar la ansiedad o el temor a determinadas situaciones, como, por ejemplo,
leer en voz alta o hablar por teléfono.

Control de la respiración: Utilizada junto a otras técnicas, facilita la disminución del
tartamudeo, ya que muchos niños desarrollan un patrón de respiración inadecuado
mientras tartamudean.

Seguimiento: Se trata de seguir el habla de otra persona retrasándose unas sílabas de su
emisión. Así, el alumno/a se adapta al habla del otro y reduce el tartamudeo. Algunos
autores lo han utilizado con niños/as muy pequeños/as, en situaciones de juego, por
ejemplo, imitando a una marioneta.

Habla en coro: El alumno/a habla simultáneamente con una o varias personas. Con esta
técnica son capaces de hablar fluidamente, aprovechando actividades de juego o
mediante la lectura.

Disminución de las demandas psicolingüísticas: La probabilidad de que aparezcan
disfluencias va en relación con el aumento de la longitud de las frases y la complejidad
lingüística. Por eso, hay que empezar trabajando con palabras aisladas, después frases
simples, luego varias frases, una historia, una conversación, etc.

Otras técnica de control de habla, pero menos usadas en edades tempranas son el
enmascaramiento, la retroalimentación auditiva demorada (RAD) y la cancelación. Para
completar, ver Fernández - Zúñiga, 2005 (pp. 108-120).



Evaluación de la Disfemia

En una entrada anterior, colgué un manual muy interesante para la evaluación e intervención del alumnado con Disfemia, elaborado por el Centro de profesores y recursos de Oviedo y la Fundación Española de la Tartamudez. Así pues, en dicho manual nos proporcionan los siguientes pasos para la evaluación de la Disfemia:

1. Recoger las muestras del habla en diferentes contextos y situaciones.

2. Transcribir las muestras a estudiar.

3. Extraer la información más relevante de las muestras, analizando la muestra con mayor número de disfluencias (Guitar, 1998).

3.1 Hacemos recuento del número total de sílabas.

3.2 Identificamos y categorizamos las Disfluencias teniendo en cuenta la Categorización de Ambrose y Yairi, 1999, por ejemplo clasificando por un lado las Disfluencias tipo tartamudez (DTT) como las repeticiones de partes de palabras (me-me-mesa) o las fonaciones disrítmicas como las palabras partidas (me-sa). Por otro, teniendo en cuenta otras Disfluencias como las revisiones o frases inacabadas, (salimos al re? vamos al patio).

3.3 Examinamos la naturaleza de las repeticiones y prolongaciones (media de unidades repetidas, tiempo de repetición, bloqueos, prolongaciones...).

3.4 Presencia de concomitantes físicos (TICs, sonidos...)

4. Establecimiento de índices (Rodríguez Morejón, 2003). En relación a los índices, el que más nos va a interesar es el porcentaje de sílabas tartamudeadas (Tipo Tartamudez y otras) sobre el total de sílabas que nos dará una frecuencia la cual nos servirá para la valoración de los resultados y el diagnóstico presuntivo.

5. Valoración de los resultados y el diagnóstico presuntivo. Cuando la Frecuencia calculada anteriormente es menor a un 10%, nos encontramos ante una Disfluencia normal, seguramente producida por presiones ambientales. Por otro lado, cuando la frecuencia es mayor a un 10%, estamos ante una situación de tartamudez límite debida sobre todo a déficits en el habla más que a las presiones ambientales. Así pues, si detectamos en esta tartamudez límite también tensión muscular, bloqueo, conductas de escape, cambio de entonación y sobre todo conciencia del problema y frustración nos encontraremos ante un caso de tartamudez establecida.

Por último, también debemos realizar evaluaciones complementarias de:

- Capacidades fono respiratorias.
- Análisis de la motricidad y praxias bucofonatorias.
- Análisis del lenguaje en todas sus dimensiones (fonológica, morfológica, sintáctica y pragmática).





viernes, 20 de marzo de 2015

Programa de intervención con alumnado de E.P. con tartamudez establecida. Intervención en el alumno.

A continuación, resumiré los puntos principales del programa de intervención con alumnado de E.P con tartamudez establecida, desarrollado más ampliamente por Fernández-Zúñiga, 2005 en pp. 148-183. En concreto, haré referencia en esta entrada al programa de intervención en el alumno. En una entrada posterior, publicaré la parte referida a la intervención en el contexto familiar y escolar.

Esta información ha sido extraída del manual elaborado por un equipo de profesores de Oviedo el cual adjunto también en esta entrada.

INTERVENCIÓN DIRECTA CON EL NIÑO O LA NIÑA

Se diseña un programa individualizado, donde se establezcan metas a corto y largo plazo, las técnicas a utilizar, el mantenimiento de la motivación, las tareas para casa y los pasos necesarios para la generalización. Diferentes aspectos del programa:

 a) Aprendizaje del control de habla: El alumnado debe conocer el proceso de habla normal para que pueda describir y analizar sus errores. Después se trataría de enseñarle un patrón de habla alternativo que favorezca la fluidez. Más tarde publicaré otra entrada relacionada con diferentes técnicas para el control del habla, también extraídas del manual de profesores de Oviedo.

b) Establecer una jerarquía de situaciones en función de los errores de fluidez y el grado de preocupación o ansiedad que generan esas situaciones.

c) Controlar la ansiedad asociada a los momentos de comunicación, para ir disminuyendo las situaciones de evitación o escape. Para ello se utilizan técnicas de relajación, respiración y comienzo fácil.

d) Técnicas cognitivas: Mediante habilidades de reflexión se trata de que el alumno/a entienda las causas de sus dificultades y la forma de contrarrestarlas. Por medio de técnicas como “pensar en voz alta” o autoinstrucciones se pueden resolver problemas, modificar sus actitudes negativas ante la comunicación y desechar las ideas irracionales.

e) Entrenamiento en habilidades sociales para afrontar situaciones que le provoquen temor o ansiedad. Se trabajan las habilidades de escucha y las habilidades comunicativas para modificar sus conductas ante el grupo. A la vez, hay que contribuir a manejar las burlas de las que el alumno/a pueda ser objeto.

f) Generalización del nuevo patrón de habla aprendido en las sesiones a situaciones comunicativas reales. Para ello se ensayan conductas o representan situaciones (“rol-playing”).


lunes, 27 de octubre de 2014

La intervención temprana en la Disfemia

En el artículo Evaluación, intervención y evolución en un caso de tartamudez temprana de las autoras Alicia Fernández-Zúñiga  y Sara Gambra publicado por AELFA, Asociación Española de Logopedia, Foniatría y Audiología, se destaca la evidencia del mayor éxito terapéutico en la prevención del establecimiento del tartamudeo cuando se interviene de forma temprana, en la primera infancia, que si se hace con posterioridad.
Así pues, hoy en día aunque el problema de la tartamudez suele aparecer entre los 2,6 y los 4 años, la intervención temprana está todavía poco generalizada, ya que existe la idea de que hay que esperar a los 4 años para intervenir.
En el artículo en concreto, se presenta un caso clínico que pretende ofrecer un ejemplo de cómo evaluar e intervenir tempranamente, en un niño de 3,5 años. 

En cuanto a los resultados de esta intervención revelan la importancia de haber realizado un tratamiento temprano, corrigiendo las dificultades en el habla del niño y dotándole de recursos para hacer frente a situaciones nuevas e inesperadas. Igualmente, otro punto a destacar es la intervención en los padres, pues la disminución de la preocupación y la forma de interacción con el niño en la comunicación y el aumento de la confianza del niño, siendo más autónomo, contribuyeron al avance positivo.

Para leer más información sobre el artículo, a continuación se presenta el link que da acceso al mismo publicado en la web de la asociación AELFA:

AELFA